Respuesta a: Actividad 2.1

#3835
Isabel Martin Pozuelo
Participante

La comunicación siempre debe ser la prioridad en la intervención. Muchas de las familias acuden a pediatras o servicios de atención temprana porque su principal preocupación es que su hijo “no habla”. Poco a poco se dan cuenta que realmente no es que su hijo no emite ninguna palabra, sino que no se comunica y no interacciona con los demás. En ocasiones caemos en el error de enseñar colores, números, animales… y las familias se ilusionan porque sus hijos emiten palabras, pero sin ninguna función comunicativa. Es preferible que un niño comunique qué quiere, qué le pasa, dónde quiere ir… antes que te diga todos los números de memoria. Por lo que intervención debe tener la finalidad de comunicarse, de pedir, de rechazar, de compartir, y todo esto a veces no necesita palabras, sino miradas, gestos, atención compartida…,etc. Si el niño no lo hace no es porque no lo necesita, es porque no sabe hacerlo. Somos nosotros quienes debemos motivarles, estimularles, incentivarles y dotarles de esas herramientas porque la comunicación es fundamental para poder crecer y desarrollarse en su entorno.

A veces también caemos en el error de cuanto menos hace el niño más hacemos nosotros por él con la intención de ayudarle, sin darnos cuenta que estamos limitando su autonomía. Debemos crear situaciones ricas que hagan al niño más partícipe y activo en su día a día.

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