2.3. Niño con problemas de conducta con el que trato

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  • #1022

    Hola, María, J. En mi opinión este caso que planteas es un ejemplo claro de un alumno que necesita aprender estrategias de juego, espero que en el módulo 3 encuentres sugerencias que te sirvan para pensar en este aspecto.

    Como abordaje proactivo la idea de explicarle la norma de “estamos contentos-vamos a por el triciclo” está muy bien siempre que se le pueda acompañar y cumplirla hasta el final, pues no está en condiciones de hacerlo solo, pues según dices, se escapa y se adelanta a la situación. Y te diría que como ajuste físico necesita que se organice la salida al recreo, lo necesita él y los compañeros a los que pega, que tampoco se merecen empezar el recreo así. Partir del “no siempre se puede” creo que no es una forma útil de afrontar un problema de conducta, pienso que hay que partir de “a ver cómo lo organizamos para que se pueda”. El que no puede controlarse es él, el que tiene el problema es él y los que tenemos que poder ayudarle somos nosotros.

    Además de esta estrategia de abordaje reactivo creo que necesitaría aprender otro tipo de juegos y no asumir que el triciclo es lo que le gusta y le tranquiliza porque evidentemente no es así y si no aprende a jugar de otra manera, lo que va a aprender es a pegar cada vez más fuerte y a correr más rápido, por lo que merece la pena invertir tiempo y esfuerzo en organizar algún tipo de juego, que puede ser también con el triciclo o con otras cosas que le gusten y aunque sea en periodos muy cortos. Habría que hacer una lista de posibles reforzadores en cuanto a juegos y juguetes y organizar los recreos de manera que fuesen más estimulantes, pues parece interesado en la emoción y el cambio de expresión facial. El recreo es aún un gran desafío para los profesionales, pues nos cuesta entender que es el mejor momento para aprender ciertos aspectos de relación social y el lugar más propicio para los problemas de conducta, en cambio en la mayor parte de las ocasiones es el que menos guía tiene.

    Retirarle el triciclo y explicarle por qué se le ha retirado es abordaje reactivo y en general las explicaciones posteriores actúan como reforzadores de la conducta y no son útiles, en cualquier caso no le van a ayudar a dejar de hacer lo que está haciendo pero probablemente sí que de alguna manera anticipe que después le vais a dar esa explicación e incluso le guste, sobre todo si se le explica en tono enfadado o correctivo. Como se comenta en el módulo, hay niños que se imantan a las reacciones de los demás y a las expresiones y tonos de enfado, pues resultan más divertidas para ellos.
    Me parece adecuado retirarle el triciclo (pero no como castigo, sí como consecuencia) y darle una interpretación de “intención paradójica”, diciendo “ah, que no quieres el triciclo, vale, pues vamos a jugar a los monstruos o a los piratas (que pueden luchar y pegar con espadas de foam) y hacer todos como que gritáis y lloráis de miedo, algo así, no sé si me explico. y también jugar a los monstruos (piratas, zombies, dragones, dinosaurios…) en otras ocasiones, ya que parece que le interesa el sonido y las caras estridentes.

    Es decir, necesitamos por un lado hacer un buen ajuste físico que puede pasar hasta por quitar el banco de donde está o tener el triciclo en la puerta de la clase si eso fuese suficiente para que se olvide de golpear (no lo creo, en este caso). También puede ser el ayudante o conductor de la fila y darle la responsabilidad de sacar algo al patio todos los días, el caso es que salga siempre acompañado y de la mano o de manera que no se pueda escapar. Y además, como abordaje proactivo, enseñarle a jugar a otras cosas que tengan ese componente de lucha/enfado/emoción fuerte pero modulada, cosas a las que juegan todos los niños.

    Adelante con el módulo 3, realizando las actividades podremos plantear nuevas propuestas para este caso.

    Gracias!

    #1023

    Hola, Jimena. En el primer caso que planteas me parecen en general adecuadas las cuestiones de abordaje proactivo y reactivo. ¿Se me ocurre que tal vez es un niño sin lenguaje o con poco lenguaje oral?, porque probablemente también le falta ajuste en cuanto a expresión y comprensión de lenguaje y habría que plantearse en ese caso aumentar el código. Le enseñaría a chocar los 5, le pondría un panel de elección, también le enseñaría a pedir cosquillas en la cabeza…y quizá actividades no solo más fáciles sino más cercanas a sus intereses, que le atraigan más.
    Al ser una conducta que usa con tantas funciones diferentes, y con la cabeza, pienso que también habría que plantearse que es posible que le duela la cabeza y estaría bien revisar y descartar aspectos como problemas de vista, sinusitis o ajuste de medicación si ya toma algo.

    Las conductas que comentas en el segundo caso son conductas que pueden tener niños con TEA pero también los niños con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y requieren un abordaje un poco diferente. Como bien dices, son conductas que es necesario abordar desde pequeñitos porque dificultan la participación y porque si no se abordan van a peor de forma sibilina y de manera que acaban constituyendo un problema incapacitante por si mismas. En este caso es mejor no dar demasiadas explicaciones a por qué quiere ser el segundo o el color rosa, podría ser cualquier color y lo de ser el primero, el segundo o el último es una manía muy prototípica. En general son niños con ansiedad y se tiende a “dejarlo estar” por no incrementar la ansiedad pero no hay que dejarlo estar, hay que ir poco a poco desensibilizando y poniendo el peso en aspectos positivos. Es decir, no es util preguntarle por qué no quiere el rosa, por qué quiere ser el primero o dar explicaciones sobre por qué no hace falta ser siempre el primero. Ese tipo de explicaciones se dan una vez y ya está y ya las habrá escuchado muchas veces, de hecho para este perfil de niños la propia explicación se convierte en parte de la manía, como si fuera un ritual.
    Como bien dices hay que introducir en los juegos la incertidumbre del color y de la posición. Sería más fácil para él si solo se maneja una de las dos variables. Es decir, si vamos a introducir la variabilidad de la posición, que en el juego no exista el color rosa. Puede ser rifando. Y se le puede avisar antes, hacerle un contratito y darle un reforzador. Con el rosa podríamos hacer desensibilización pero con cuidado de no discutir y que él no imponga su negociación. Con este alumno sería necesario hacer un listado de todas las situaciones que le generan incomodidad porque dadas estas dos que comentas, tiene que tener muchas otras conductas más o menos visibles relacionadas con el orden y la colocación: en la mesa, o cómo se sienta, si se pega mucho, dónde se sitúa en el patio o en la clase, y también con algún tipo de norma autoimpuesta”: “no juego con este niño porque…”, “tengo que borrar porque…”, “no puedo estar atento porque fulanito está silbando” o “no me gusta hablar de esto porque…

    Lo pensamos, creo que en el módulo tres y cuatro vamos a tener más oportunidades para plantear situaciones acerca de estos chicos.
    Gracias!

    #1186
    Laura
    Participante

    Hola!
    Me acuerdo de un niño que no paraba de chuparse el dedo desde muy pequeño. Tenía el dedo desgastado. Se había intentado todo pero claro, desde un enfoque más bien reactivo (poniéndole esparadrapo en su dedo, quitándole la mano de la boca, echándole líquido para no morderse las uñas incluso en casa), no se consiguió nada ya que siempre volvía a chuparse el dedo como algo que le consolaba o simplemente le gustaba ya que lo hacía a cada momento sin aparentemente estar desencadenado por algo. También chupaba las paredes, lo que causaba mucho estrés para los padres y así preferían que se chupara el dedo antes que otras cosas.
    Pasó bastante tiempo sin dar con la solución, todavía incluso se lo lleva a veces a la boca pero se hizo un trabajo mediante imágenes de lo que se podía llevar a la boca y de lo que no,y también de los momentos, por ejemplo, al principio se le permitió cuando ser iba a ir a dormir, al principio sin éxito, luego parece que poco a poco lo fue entendiendo más. O tal vez es porque se hizo más mayor y dejó de hacerlo.

    La verdad es que es super difícil el abordaje de conductas y todo un reto.

    Saludos!

    #1221

    Gracias por tu aportación, aura. Este tipo de conductas son tremendamente difíciles de cambiar. Pasan por tener mucha estructuración ambiental y una formación familiar potente que ayude a los padres a tener al niño organizado y regulado para poder retirarle la mano de la boca y ofrecerle oportunidades de juego guiado. Cuando un niño tiene tendencia a chupar, lo único que realmente funciona es reducir progresivamente el tiempo que pasa chupando, realizando conductas incompatibles y procurando que no se lleve nada a la boca. Todo lo demás, incluido el mordedor que está de moda, es favorecer la conducta de chupar, porque la refuerza. Este tipo de conductas, si se refuerzan, siempre se agravan y se extienden. El objetivo que funciona es ponerse como meta limitar el tiempo dando alternativas de juego. Cuando son más mayores o tienen más control, se puede establecer algún tipo de contrato. Pero es costoso, eso es algo con lo que hemos de contar, y fluctuante en el tiempo.
    En cualquier caso, una cosa a tener en cuenta siempre es no regañar y también pensar que puede tener sed o dolor.

    Saludos!

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