Actividad 3.1

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  • #247520

    Reflexiona acerca de los niños y niñas con los que trabajas.
    • ¿Con qué estilo de chicos interactúas con mayor frecuencia?
    ¿Cuáles son sus estilos coloquiales?

    • ¿Con cuales disfrutas más?

    • ¿Con cuáles interactúas menos?

    • ¿Cómo influye en ello tu estilo coloquial?

    #249705
    Ivan Ubierna Gomez
    Participante

    Siguiendo con el ejemplo del niño que tengo como referencia en mi día a día como labor docente, debo de mencionar que este jovén tiene el estilo de comunicación diferente a la gran mayoría del alumnado, obviamente, entonces diría que es un niño pasivo, ya que no demanda ni responde a ningún tipo de interacción. Hay que trabajar con él la comunicación desde niveles muy básicos. Es por ello que el diseño de la anterior actividad ha ido por lo sensorial.

    Ahora bien, como profesional también tenemos diferentes roles. Yo me definiría como comediante y animador, en gran parte, aunque por momentos del proceso de enseñanza-aprendizaje, debamos pasar por todos los roles del profesor que definen Weitzman y Greenberg.

    El grupo de alumnos este curso es bastante diverso. Sus necesidades específicas de apoyo educativo son muy diferentes entre los jóvenes. Trabajo con alumnado con Síndrome de Down, con discapacidad auditiva, con trastorno de atención (TDAH), retraso madurativo, discapacidad intelectual y el caso de mi joven que he puesto de ejemplo, que tiene TEA y discapacidad intelectual (pluridiscapacidad). Es por ello que la respuesta a cada uno de ellos debe de ser diferente.

    Mi figura como profesor de pedagogía terapéutica es tratar de ser cercano a ellos, conocer sus gustos y adaptar mi intervención en base a ello. Me gusta ser divertido, que tengan ganas de que tengan clase conmigo, que sean sesiones divertidas y que se olviden que están estudiando, porque es más divertido de lo que les supone trabajar. A su vez, siempre les pregunto como se sienten, ya que el ACNEAE tiene muchas necesidades a nivel emocional, aunque todos las tengamos. Siempre me gusta dedicar un ratito de la sesión a expresar emociones, bien sea de manera verbal como con la agenda de pictogramas, con el semáforo emocional y sus pictogramas.

    Por ejemplo, con este alumno en concreto, debido a su plurideficiencia, los pictogramas son muy protagonistas en el día a día. Nada más llegar, tiene su zona en el aula donde las imágenes visuales le indican donde dejar la mochila, como debe de actuar para quitarse la americana y demás accesorios. Después tiene señalizado su mesa. Pues todo ello se repite para bajar al recreo, ir al comedor, su zona de comedor junto con la comida que hay ese mismo día, etc. El principal objetivo de todo ello es facilitarle toda la información en pequeños pasos, que todo sea flexible y marcar bien la temporalización de las acciones, así como los profesionales que le acompañaran a lo largo del día.

    A su vez, el principio pedagógico del andamiaje es clave en mi intervención profesional. De esta manera, estaremos trabajando mediante modelos y ejemplos, que el alumnado podrá observar, imitar y aprender en base a ello. Durante este proceso, se deben de realizar recomendaciones directas e indirectas, lo que le motivará mucho al alumnado y le dará autoconfianza, clave para su bienestar emocional (art.6-Decreto 77/2023).

    Para los casos en los que el alumnado no responda como esperabamos, debemos de adaptar las sesiones a su estado actual. Es por ello que puede ser clave parar la tarea incluso cambiarla al ver que no está funcionando, ampliar el apoyo y la ayuda, moldear y cambiar el tono de voz según el momento, tener el alumno cara a cara y facilitarle material motivador, adaptado a sus gustos e inquietudes (art.30, Decreto 77).

    #249712

    En mi labor como docente, a lo largo del día trato con alumnos TEA que presentan distintos estilos de comunicación; e incluso me atrevería a decir, que cada uno de ellos presenta un estilo de comunicación diferente. Sinceramente, considero una gran suerte poder interactuar con todos ellos, ya que así tengo la oportunidad de observar y aprender de cada uno. Muchas veces es difícil generar un clima favorable donde ellos se sientan cómodos para comunicarse, pero pienso, que ese es uno de nuestros grandes retos.

    En el caso concreto del alumno que he tomado como referencia en las actividades anteriores, considero que presenta una mezcla entre aquellos niños que tienen “su propia agenda” y los que son observadores. Por un lado, este alumno no muestra iniciativa a la hora de interactuar con el resto; y tampoco suele responder aunque se le incluya en ella. No obstante, es bastante observador, y cuando algún tema le interesa o le descuadra, entonces sí es capaz de iniciar la comunicación.

    En cuanto a mi rol frente a este alumno, reconozco que muchas veces tiendo a ser un poco cronometradora. Siempre priorizo al alumno, pero si veo que no me da tiempo a terminar la tarea establecida, entonces me pongo un poco nerviosa. Esto, a su vez, hace que le ayude más de la cuenta. En cuanto veo que se bloquea un poco, tiendo a ayudarle para que avance, sin darle el tiempo que necesita para hacer las cosas. A pesar de todo, en todo momento, trato de ser receptiva con él, buscando y priorizando sus intereses y necesidades.

    A modo de conclusión, me gustaría considerar que no creo que ninguno de los estilos sea mejor o peor, simplemente diferentes. Sin embargo, en mi caso, considero que disfruto más con aquellos alumnos que están interesados en las relaciones sociales. Este hecho, hace que estén más integrados en el grupo, y son estos los momentos que me ayudan a conocerlos mejor. Además, considero que en estos momentos yo también estoy más relajada, y por ello, la comunicación surge de manera más espontánea.

    #249731
    Irune Amor Julián
    Participante

    En el transcurso del día, interactúo con una variedad de niños, cada uno con sus propias necesidades educativas especiales. Entre ellos, suelo conectar más con aquellos que presentan TEA, más concretamente, Asperger. Estos alumnos a menudo tienen un estilo de comunicación más concreto y se centran en temas específicos que les interesan profundamente. Asimismo, buscan la continua interacción con el adulto por lo que mi conexión con ellos es especial.

    Por otra parte, trabajo con un alumno que tiene discapacidad auditiva lo que implica adaptar mi forma de comunicarme. Lee los labios perfectamente por lo que esa es nuestra forma principal de comunicación, no obstante, cuando no entiende algo hacemos uso de unas pizarras pequeñas donde le escribo la palabra o frase. Además, procuramos mantener un nivel de ruido adecuado aunque no siempre es posible.

    Disfruto mucho trabajando con todos ellos, pero tengo una conexión especial con aquellos que muestran una gran curiosidad por aprender y con los que muestran interés en las relaciones sociales. En cuanto a aquellos con los que interactúo menos, suelen ser aquellos que no muestran tanto interés en desarrollar habilidades sociales. Aún así, siempre trato de establecer vínculos significativos y adaptar mi enfoque para satisfacer sus necesidades.

    Mi forma de comunicarme influye significativamente en la forma en que interactúo con el alumnado. Utilizo un enfoque cálido, comprensivo y muy paciente, adaptando mi lenguaje y mis estrategias de comunicación según las necesidades de cada uno de ellos. Por ejemplo, con el alumno TEA, Asperger, soy más directa y clara en mis instrucciones, evitando la ambigüedad ya que es algo que le altera muchísimo.

    En definitiva, mi objetivo es crear un ambiente de apoyo y comprensión donde todos los niños se sientan valorados y comprendidos.

    #249747

    Interactúo con chicos con TEA, con diversos grados de afectación y de edades muy variadas. En mi caso no soy docente, si no terapeuta e interactúo con ellos uno a uno en las sesiones, por lo que no puedo decir que interactúe más con unos u otros.

    En cuanto a cómo es la interacción con los más pequeños muchas veces caigo en el rol de animador. Con muchos lo que principalmente se busca es la atención, que estén conectados contigo y la actividad y la comunicación, así que los pequeños logros se celebran por todo lo alto, aunque siempre tengo en mente el rol receptivo e intento llevarlo a cabo de la mejor forma posible.

    Cuando son un poquito más mayores y las tareas son más exigentes es cierto que a veces también caigo en un estilo cronometrador. Son muchas las necesidades que hay que atender y si para una sesión tenía planteadas tres actividades a veces estoy pendiente del tiempo para que se realicen esas tres, cuando en realidad lo más importante es hacerlo bien y sacar el máximo de cada tarea y no pasar por ellas por encima porque hay que hacerlo y ya está.

    En cuánto a cómo influye mi estilo en ellos creo que tengo que mejorar las esperas, darles el tiempo para procesar y dar la respuesta que están buscando, a veces no les damos el tiempo que necesitan. Y el dar menos instrucciones directas, en imperativo, que pueda generar presión en ellos. Sin embargo, algo que considero hago bastante bien es no caer en hacerles constantemente preguntas, he interiorizado bastante que hacer comentarios y prestar atención a los intentos comunicativos de ellos comentando y no preguntado es la forma adecuada para fomentar la interacción y comunicación.

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